La semana pasada me encontr? este anuncio: [Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ]
Como las fotos me llamaron la atenci?n, ped? algo m?s de info por whatsapp. Precios 25/45? 30min/1hora y las fotos que me enviaron no ten?an mala pinta, aunque mucho Photoshop como m?s tarde pude comprobar.
Por temas de trabajo me pillaba cerca de la tienda y me pas? a ver qu? tal. La antigua tienda de u?as es ahora un ?sal?n de masaje? y justo delante de un bar concurrido, por lo que es un cantazo. Abort? la misi?n y decid? ir otro d?a a primera hora.
Le coment? el tema del bar y me dijo que hab?a una puerta trasera m?s discreta. El caso es que a primera hora no hab?a gente y entr? directamente.
Me encuentro con una masajista sobre los 30 a?os y muy simp?tica, pero no os esper?is la chica de las fotos. Me pareci? guapa y bastante jamona pero eso ya es subjetivo.
El local parece que lo han renovado hace poco y al salir vi que tienen una ducha fuera de las salas de masaje. No usan el t?pico papel para la camilla pero al final se llev? la toalla as? que me dej? algo m?s tranquilo.
El masaje en s? es correcto, usando los antebrazos para la zona de la espalda, pero es un masaje relajante sin m?s. Poco antes de ?la vuelta? hace alg?n pase por perineo para calentar el tema. Al dar la vuelta sigue masajeando y ya cuando tiene el soldado firme hace la pregunta de rigor. Me ofrece manual y oral. El FF manual son 20? extra y del oral no llegu? a preguntar. No creo que haya opci?n a m?s, pero nunca se sabe.
Me envi? fotos de dos chicas pero creo que no hab?a nadie m?s en tienda. Si alguno va y se encuentra alguna otra chica, que avise.
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El otro día estuve en este local en Callao [Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ]
Tenía que ir por el centro y busqué algo para relajarme. Está en una bocacalle por donde la plaza que tiene un parking, que viene de lujo si vas en coche y no es caro. Creo que es la calle Miguel Moya donde el Palacio de la prensa.
Al llegar solo había una chica que ya conocía de otro local y me había atendido muy bien, así que sin pensármelo pasé con ella. Luna creo que se llama. Está bastante bien, tendrá unos 30 años o algo mas, guapa de cara y buenas tetas, operadas, creo. También llevaba una faldita corta y se veían unas bonita piernas.
La sala de masajes está bajando unas escaleras y está bien montada. El masaje es bueno, se esmera y te deja relajado. Cuando me di la vuelta, empezó el masaje por el pecho y como ya me conocía fue directamente sin preguntar a darle a la zambomba. Como llevaba esa faldita fue fácil acceder a sus bajos, sin depilar y sin poner problemas. mas bien al contrario, le gustaba mis deditos juguetones. también le pude tocar los pechos, muy bonitos y bien puestos. Fue un buen masaje y un buen final muy feliz. Todo por 80€ una hora. Bastante buen servicio y sitio.
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Paso a conocer este local, los compañeros lo han descrito bien. El sitio correcto y limpio. Cuando llego había dos chinas una de 30 tantos y otra un poco más mayor. Paso con la mas joven, no entendí su nombre. De primeras el maquillaje no le sienta tan bien pero con la luz tenue de la sala la chica se ve bastante guapa. De cuerpo bien, delgada con tetas pequeñas pero agradables, culo plano y buenas piernas.
El masaje normal, no es pasamanos pero tampoco me encantó. La parte final al principio sosa poniendo muy poca presión hasta que le mostré como hacerlo y de ahí ya bien.
Por 55€ euros está bien, la chica es guapilla y agradable pero tampoco nada del otro mundo. Hay que tener en cuenta que la chica usa mucho aceite, mas que en cualquier otro sitio que haya ido antes.
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Que por mayo era por mayo, cuando aprieta la calor: en lugar de trasladarme a acometer yo no tan relajantes ocupaciones, acaso las otras más salubres, en todo supuesto no tan dispendiosas y siempre y en cierto sentido más contractuales, quise probarme a mí mismo y me obligué a pasar (sensu deambulare) por delante del Local en cuestión por ver cómo se veían las chinitas y cómo, también, se me venían a mí dadas.
Había dos o tres en la boca del lobo -arañitas en busca de un gorgojo disoluto- y todas, muchachos, lucían como las había pintado en mis sueños más lascivos: faldita de colegiala alegre, ombligo al aire y sonrisa profidén. Sasha, aquella con la que luego vine a intimar, delgadita, guapetona y pinturera, se animó a inquirir: ¿masaje?
La estancia en cuestión es pequeña, está bien iluminada y provista de una ducha que bien pudiera encontrarse en un casa de más calado. La camilla parece buena.
No guardo la sensación de que la técnica masajeante de Sasha fuera algo del otro mundo, aunque también es verdad que, habiendo cogido una hora, durante los primeros veinte minutos, tumbado en cueros boca abajo, no supe hacer otra cosa sino pensar cómo iba a abordar yo a la fémina sin perder con ello mi estatus de caballero. Ahora, con la perspectiva que da el tiempo, soy un rotundo convencido de que no hubiera hecho ni falta que, llegado el momento, hubiese puesto yo una garra de halcón experimentado en torno del muslo mínimo.
Ganó Sasha en el trance cambalachero, pues me sacó por unas cuantas guarreridas en pelotas mi presupuesto de seis meses para estos menesteres. No hubo penetración, que me canso, pero sí casi todo lo demás y, echándose el verano encima, acordándome mientras lo escribo de ese pecho suyo como operado por un genio de la circunstancia, acordándome de sus pies perfectos, rememorando sus gemidos posteriores sobre el lecho duro y su cara de ardilla satisfecha cuando me hacía más tarde con los dedos el signo de la victoria, explicitándome así las veces en que vino por mis artes de perito a cantar las cuarenta en copas, soy capaz de pensar, bajo el cielo de este lunes, que no resultó aquella peripecia algo oneroso por malo. Ni tampoco la mirada censora que, antes de salir yo, me echó una señora que andaba arreglándose las uñas cerca de la bocana de vestuarios.
Hasta dentro de seis meses, amigos.
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