Desde el Japón feudal hasta nuestros días, la concepción que los japoneses tienen del sexo ha cambiado bastante. La homosexualidad era asumida de modo natural por la sociedad antigua. De igual manera la prostitución tenía un concepto diferente. Hoy el mercado del sexo en Japón es un negocio multimillonario que se mueve en las sombras de la ilegalidad y la delincuencia.
Yoshiwara (吉原, Yoshiwara?), nombre que significa El Buen Prado de la Suerte, fue un famoso distrito rojo en Edo en lo que hoy es Tokio, Japón.
Yoshiwara fue creado en el año 1617 por orden de Tokugawa shogunate restringiendo la prostitución a distritos designados en la ciudad. El Yoshiwara original estaba localizado cerca de lo que hoy se conoce como Nihonbashi, cercano a la transitada autopista Tokaido al oeste de Japón, pero cedió ante el fuego de Meireki (junto con gran parte de la ciudad) en 1657 y el distrito fue movido a su localización actual al norte de Asakusa.
En un momento, Yoshiwara contó con sobre 3.000 mujeres que servían como prostitutas. Los Rōnin, samurais sin amo, no eran permitidos, en o cerca de lugares de prostitución, excepto una vez al año para ver el sakura o florecimiento de los cerezos y visitar a parientes fallecidos. El Yoshiwara mantenía un aura de misterio y refinamiento. Las prostitutas podían variar en clases sociales, yendo desde extremadamente pobres hasta muy ricas.
Edo es ahora conocido como Tokio, Japón y la prostitución es prohibida por ley, aunque esta supuesta ilegalidad viene acompañada de una aplicación algo superficial del término (por ejemplo, la definición de "prostitución" por alguna razón no se extiende a un "acuerdo privado" llegado entre un hombre y una mujer en un prostíbulo).
El área conocida como Yoshiwara, cerca de la estación Minowa en la Línea Hibya, es ahora conocido como Senzoku Yon-chō-mey continua manteniendo un largo número de soaplands y otros lugares de servicios sexuales.
Uno de los varios términos utilizados en Japón para referirse a los distritos rojos es akasen (赤線, akasen?), que literalmente significa "línea roja", cuyo origen es aparentemente independiente de los términos occidentales.
También utilizan el término aosen (青線, aosen?), que significa "línea azul", para distritos de negocios ilegales. En las diferentes culturas las zonas rojas son identificadas de formas diferentes, siendo el más común "zona de prostitutas" (ejemplos, Hindi - Randi Guli o Calle de Prostitutas; en Bengali - Khanki Para o Barrio de Prostitutas.)
Muy lejos de ser considerado un tema tabú, el Sexo en Japón hoy en día es algo que forma parte de la cultura y que es comunmente aceptado por una gran mayoría de la población, especialmente la más jóven.
En cualquier combini se pueden ver muchísimas revistas de Hentai (Manga para adultos) a la vista, y tampoco es muy dificil encontrar a un japonés leyendolo en cualquier tren.
En Japón existen una grandísima cantidad de locales de prostitución, así como de "chicas de compañía". En la zona de Shinjuku y Shibuya se pueden encontrar muchísimos de estos locales sin dificultad. Existen incluso personas por la calle repartiendo panfletos de publicidad con fotos de chicas y sus números de teléfono. Yo los he llegado a ver incluso pegados a farolas en medio de la calle.
Una práctica común en Japón -y no lo digo por propia experiencia-, consiste en ir con tus compañeros de la empresa a este tipo de locales de alterne y emborracharte en compañía de algunas de las chicas. Con esto hay que tener mucho cuidado, ya que si eres un Gaijin (extranjero) y te sientas en la barra de un bar donde está una chica muy provocativa, en el momento que empieces a hablar con ella, se activará su contador, y cuando te quieras ir, tendrás que pagar por tus bebidas, las suyas y su tiempo.
En Japón, los Gaijins -extranjeros- están considerados por las chicas japonesas de la misma manera que las chicas orientales en Europa, es decir, como algo exótico y por lo tanto, atrayente.
Como curiosidad, y para los lectores más morbosos, podría decir que las japonesas, cuando hacen el amor, emiten un sonido agudo que hace muy dificil distinguir si es placer o dolor lo que sienten. En cualquier caso, yo no tengo este problema en absoluto ;-) Ya por último, me gustaría destacar el hecho de que el japonés es un lenguaje mucho más rico de lo que me imaginaba. Tienen multitud de términos sexuales, y muchos de ellos no tienen una traducción directa al español.
Cualquiera que se haya dado una vuelta por calles secundarias de cualquier ciudad japonesa se habrá dado cuenta de que está lleno de “tiendas sospechosas”, tienen hoteles del amor, máquinas de bragas usadas y muchas otras cositas que les da un aura de activos sexualmente, “salidorros” y “guarretes”.
"Tienda sospechosa" [Sólo los usuarios registrados pueden ver las fotografías y los links. ]
Existen muchos mitos en torno al concepto de Geisha, como la gran pregunta ¿Las Geishas son prostitutas o no?.
Tradicionalmente las Geishas están consideradas como artistas. Lo más común es que hagan actuaciones bailando y tocando el shamisen (Un instrumento musical con tres cuerdas originario de Okinawa). Las jóvenes que quieren ser Geishas de mayor comienzan siendo “Maikos” (Aprendices). Cuando se ha terminado el entrenamiento necesario después de muchos años trabajando de ayudante, las “Maikos” pasan a ser “Geishas”.
Las geishas suelen actuar en privado para hombres, el objetivo es entretenerlos mientras charlan en “reuniones sociales”. Por lo que normalmente después de actuar un rato, se suelen sentar en la mesa a entretener a los clientes charlando, y rellenando los vasos con sake/shochu y otros licores similares. Es decir, el trabajo consiste en emborracharlos para que beban más y paguen más.
Generalmente alquilar una geisha cuesta una pasta (Según dicen, varios miles de euros al cambio), por lo que en el Japón actual ha aparecido una nueva profesión conocida como “Hostess”. Se trata de chicas vestidas “normalmente” y su trabajo consiste en sentarse en las mesas con los clientes, hablar con ellos, entretenerlos, emborracharlos etc.
Los bares de “Hostess” se pueden encontrar en cualquier sitio por Japón y las tarifas están alrededor de los 50 Euros la hora (Mucho más asequible comparado con los varios miles que cuesta una geisha). También existe la vertiente de género opuesto, donde hombres conocidos como “Hosto” (O algo así) se dedican a hablar con chicas y entretenerlas.
Trabajar de Hostess o Hosto están considerado un trabajo digno y muy bien pagado, muchos japoneses durante la época universitaria lo hacen para sacarse un dinero extra.
Bien, y porque cuento todo esto, pues ahora imaginaros lo que le puede pedir un grupo de hombres de negocios borrachos con mucha pasta a una de estas Geishas o Hostess según avanza la noche. Muchas Geishas y Hostess pasan a prostituirse al ver la facilidad con la que pueden ganar grandes cantidades.
Después de muchas polémicas, leyendas urbanas y mitos; las “Geishas Prostitutas” han pasado ha conocerse dentro de la sociedad japonesa como “Onsen Geishas”, para diferenciarse de las consideradas auténticas Geishas.
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Si señores, en Japón se encuentra éste tipo de máquinas, ver para creer.....
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Sí, el famoso mercado del Burusera, cuanto más sucias estén, más caras son. Según leí, están guardadas al vacío para que no pierdan el olor y algunas te vienen hasta con la foto de la tía a la que pertenecen. También venden sus uniformes de colegiala.
Japón es un país muy, muy fetichista con miles de perversiones. También vi unos aparatos que ponen alas tías que son horribles, hay veces que pienso que más que perversiones, hay que estar enfermo para que te gusten esas cosas, pero bueno.
Tengo entendido que lo que podría venderse en esta máquina son bragas nuevas junto con un teléfono; llamas al teléfono, viene una señorita y un “señor” (de escolta), la chica se va al baño de un bar, mancha la braga, y le haces o le hacen una foto a la moza.
Para muchas cosas la sociedad japonesa es muy estricta y opresiva; sumamos uniforme escolar hasta, al menos, los 18; y una media de edad de 25 años para el comienzo de las relaciones sexuales consentidas con personas; resultado: tráfico de uniformes de segunda mano y las máquinas que estamos viendo.
Y respecto a los niños… bueno, creo que, en Japón, el vello púbico es tabú; se considera absolutamente pornográfico. Los niños no tienen vello púbico.
Lo curioso es que, siendo su sociedad como es, el Shinto, la religión nativa de Japón, reconoce y celebra el sexo y la sensualidad humana, mientras que las religiones occidentales lo ignoran y reprimen. Por eso estas movidas allí las ven hasta normales, mientras que a nosotros nos llama la atencion.
Hoy en día, y tras las últimas revisiones de las leyes, pagar por tener sexo con un menor de 18 está penado con hasta un año de cárcel y una multa equivalente a unos 5000 euros.
Antes de que estas revisiones entraran en vigor, la edad límite para el sexo consentido se marcaba en los 13 años. Sin embargo, todas estas leyes no han modificado la actitud a veces enfermiza de los japoneses hacia el sexo, habiéndose llegado a extremos tales como tener que poner vagones de metro especiales sólo para mujeres para evitar tocamientos, entre otras muchas cosas de las que hablaremos en esta sección.
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Muchas chicas jóvenes que no se atreven a citarse con un cliente sí se atreven a vender su ropa interior. El dinero que obtienen no es tan grande, pero sí mucho más seguro.
Cuanto más usada esté la ropa interior más dinero recibirá la chica. Luego, esta ropa interior se guarda en cajas para preservar el estado original de la prenda.
Namasera es una variante de Burusera. “Nama” significa fresco. El concepto es el mismo que las burusera, pero los artículos aun siguen siendo usados por la mujer, que después se los quita y se los entrega directamente al comprador en el punto de venta.
El precio de un par de bragas puede rondar entre los 5.000-10.000 yen.
Muchas estudiantes que no han cumplido la mayoría de edad participan en la venta de sus bragas, ya sea mediante las tiendas burusera o utilizando lugares de teléfonos móviles para vender directamente a los clientes. En el 2004 muchas mujeres menores de edad (llamadas kagaseya) se vieron obligadas a abandonar la práctica por razones legales y tuvieron que dejar que sus clientes olieran entre sus piernas mientras llevaban las bragas puestas. Otras decidieron dejar sus bragas para ser vendidas junto a una fotografía de ellas mostrándolas puestas.
El fetiche de las bragas no es único de Japón, pero es el único país en donde se ha institucionalizado a tal grado.
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El negocio de las casas de baños, o soapland en japonés, es uno de los más conocidos de todos los negocios sexuales de Japón, y también el más antiguo, ya que comenzó su andadura allá por 1657.
Son legales porque en teoría son simplemente casas de baños, y cualquier cosa que pase dentro es algo acordado entre adultos, que legalmente no entra dentro de la definición de prostitución. En este tipo de locales, los clientes pueden bañarse con las prostitutas, tras lo cual escogen a una con la que tienen sexo.
Este tipo de negocios fueron llamados originalmente "baños turcos” o torukoburo, pero el embajador turco en Japón protestó ante la asociación de ideas que esto podía implicar, pasando a denominarse soapland desde entonces.
Según un estudio de Takashi Kadokura, del Dai-ichi Life Research Institute, Inc., a principios de los años 80 había unas 1700 casas de baños, de las cuales en 2001 quedaban unas 1200 únicamente. Sigue siendo un número considerable, por supuesto, pero su declive es evidente y, por el momento, imparable, mientras que los “salones rosas” o pink salons los están sustituyendo a marchas forzadas, ya que ofrecen el mismo tipo de servicio pero mucho más barato, aunque con menos clase.
Está claro que este tipo de negocio ha sido el gran damnificado de la recesión económica, y es que los ingresos se han reducido a una tercera parte de lo que se ganaba en los años 80. Por eso, la única solución que algunos empresarios han visto como factible ha sido aumentar el número de servicios ofrecidos, y bajar los precios.
En estos lugares, según se dice, sólo ayudan a los clientes a conseguir una cita, no a obtener sexo.
Muchas estudiantes japonesas se “asocian” con este tipo de clubes, porque así es más sencillo encontrar clientes que posibiliten el pago de caprichos tales como complementos de marcas de alta costura, entre otros.
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Esta palabra viene del inglés delivery health, o, en una traducción libre pero ajustada a la realidad, “reparto a domicilio de bienestar”.
Este tipo de negocio, que mueve unos 500.000 millones de yenes anuales, ha tenido un gran boom en los últimos años, debido a que los costes de inversión para iniciar un negocio de este tipo son bastante bajos si lo comparamos con el resto de negocios del mismo ramo: todo lo que se necesita es un pequeño apartamento con unos cuantos teléfonos.
El propietario del negocio llama a sus empleadas sólo cuando las necesita, y así no tiene que tenerlas en la “oficina” ni que pagarlas mientras están en estas oficinas. Normalmente, de hecho, las trabajadoras no tienen ni siquiera contacto directo con sus jefes. Además, como en los anuncios que se ponen en postes eléctricos o en cabinas de teléfono sólo aparece un número de teléfono móvil, y lo que ocurra entre el cliente y la trabajadora es algo estrictamente privado, estos negocios están fuera del alcance de la ley.
La palabra inglesa health, que significa salud, en el inglés peculiar de los japoneses viene a significar placer erótico. Y lo que este servicio de entrega a domicilio entrega en la casa del cliente, o también en el hotel en el que está alojado dicho cliente, es una chica.
Los servicios luego ofrecidos por esta chica son sexuales, pero no suelen incluir el sexo con penetración.
Según la Agencia Nacional de Policía, estos negocios han crecido enormemente, pasando de algo menos de 3000 en 1999 a casi 8500 en 2006 (como idea comparativa, baste decir que Japón es el segundo país en el mundo en número de McDonalds, y en 2001 sólo había unos 3900 locales).
Pero ya que se habla de que este servicio ha crecido mucho gracias a su bajo coste, ¿de cuánto dinero estamos hablando? Aproximadamente la media de coste se sitúa entre 10.000 y 15.000 yenes, mientras que una casa de baños puede llegar a costar unos 50.000 yenes.
En estos servicios a domicilio, la chica se suele llevar la mitad de la tarifa, mientras que el resto lo transfiere a su empleador, con lo que no es necesario ni siquiera el contacto directo entre empleador y empleada.
Estudiosos del sector comentan que tal como está la economía, y con el actual nivel de desempleo que hay, cada vez hay más chicas que optan por este tipo de trabajos, ya que les permite ganar fácilmente más de 6 veces lo que ganarían si trabajaran en un McDonalds.
Según otros, en 2001 se cifraba en unas 168.000 el número de empleadas de estos servicios de entrega a domicilio, aunque casi todas ellas suelen ser amas de casa que trabajan a media jornada.
Pero también hay jovencitas, claro. De hecho, se estima que en Tokio, un 8 por ciento de las estudiantes de secundaria y de instituto han participado en este tipo de negocios en algún momento para poder costearse los típicos caprichos de marca.
Muchos de los “comercios” que se ven al pasar por la calle, empapelados de fotos de chicas, ofrecen este tipo de servicio. En ellos podemos ver fotos y más fotos, tanto de jovencitas como de chicas más maduras, con números de teléfono.
Aunque en estas salas, siempre suele haber alguien que ayuda al cliente potencial a conseguir lo que quiere: el cliente le dice sus preferencias, y ellos se encargan de ver, entre todas las chicas de su base de datos, qué pueden ofrecerle que se adapte mejor a sus gustos.
Este tipo de negocios están perfectamente pensados para que las chicas que se dedican a esto de forma ocasional no sufran la vergüenza o el desprecio si sus familiares o amigos se enteran de su ocupación, porque existen empresas relacionadas que proporcionan certificados de empleo y nóminas falsas, que fabrican coartadas y excusas para que la chica puede ir de forma inesperada a cumplir con un cliente.
Bajo este nombre encontramos las citas que se establecen entre hombres maduros y colegialas, a veces sólo para pasear cogidos de la mano, a veces para tener sexo, que permiten que estas jóvenes estudiantes consigan un dinero extra que les permite comprarse todo tipo de artículos de lujo que con su paga no se pueden permitir.
La obsesión por objetos de marca es un aliciente para involucrarse en algún tipo de cita sexual con hombres maduros.
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Estos “clubes de imagen” son lugares en los que hay todo tipo de interpretación sexual, como la utilización de uniformes escolares o de enfermeras (de forma similar a los cosplay típicos en los salones del manga).
El coste básico no incluye el sexo con penetración, pero se puede conseguir pagando un extra. Cada club se suele centrar en un tipo de imagen concreta, como uniformes de policías, o uniformes de enfermeras, etc.
Además, algunos de estos clubes están especializados en exhibicionismo. Esto quiere decir que el cliente puede contratar a una chica para que le acompañe en un viaje en metro, por ejemplo, y practicar sexo con ella en el andén, o incluso en el vagón.
Las empleadas de este tipo de clubes suelen ser chicas jóvenes, pero como estos clubes cubren todo tipo de fantasías masculinas, existen algunos que están especializados en mujeres mayores, llegando a tener empleadas de hasta 60 años.
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Este tipo de hoteles suelen ser utilizados por horas, no por noches, porque están especialmente pensados para parejas de novios que no tienen donde encontrarse, o también para hombres que buscan un lugar apartado en el que tener sexo con alguna chica.
Casi todos estos hoteles son temáticos, con una decoración tanto de las habitaciones como del propio hotel que resultan muy poco discretos.
Las habitaciones, sin embargo, están repletas de comodidades como jacuzzi, videojuegos, canales de películas porno, etc.
Excelente hilo sí señor!Felicidades por tanto y tan buen curre. :thumbleft:
A mi desde siempre las japonesas me han dado muchísimo morbo,tienen esa mezcla entre inocencia y sensualidad que me pone taquicárdico.
Sin embargo,eso de la industria de bragas usadas me da un poco de mal rollo.Por mucha foto que adjunten,cómo corroboras que pertenecen a la chica en cuestión?y si son de su abuela?uuuggghhhh....(y ya lo de pagar por oler la entrepierna de la tía me parece de un frikismo absoluto :lol: :lol: )
En definitiva,qué sería de este mundo sin los japoneses/as! :twisted:
maldini........ es que Japón es otro mundo, jajaja.
A mi tambien siempre me han dado mucho morbo las japonesas. Ese aspecto frágil que tienen, lo dulces y educadas que son y esa aparente inocencia, algo casi exclusivo de las orientales.
Y aunque las chicas que hay por los pisos puteriles de Madrid son todas chinas, tambien son dignas de conocerlas, jejeje.
Gracias a vuestro foro he conocido esos pisos de orientales en los que cada vez que voy, cada chica me enseña algo nuevo.
En cuanto a lo de vender bragas usadas, etc.......... es que los japoneses, los hombres, están más locos que una cabra. Son fetichistas hasta la locura.
Los hay tambien que se dedican a bajar las faldas a las chicas en la calle y que enseñen las bragas, o meter mano a las jóvenes en el metro........ la degeneración en su estado más puro.
Una pena, porque tratan a las mujeres como objetos. Se pasan mucho con ellas. Aunque me niego a pensar que todos los japoneses son así de zumbados y gamberros, :lol: .
Hasta otra.
Hospitalidad japonesa......
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Esta palabra japonesa es una contracción de los términos ingleses al estilo
japones terefon kurabu, o clubes de teléfono. Estos clubes fomentan el primer contacto de muchas chicas jóvenes japonesas con este mundillo, y se estima que hacia el año 1998 había registrados casi 2000 clubes de este tipo.
Según un estudio de la Agencia Nacional de Policía japonesa, publicado en el año 1997, una cuarta parte de las estudiantes de entre 12 y 15 años habían participado en este tipo de clubes en algún momento.
El funcionamiento es muy simple: los clientes, siempre hombres, van a estos clubes, se sientan en un cubículo que tiene un teléfono, a esperar la llamada de alguna de estas jovencitas. Para las chicas, el número de teléfono de los cubículos es gratuito, ya que es el cliente el que corre con el coste de la llamada.
El objetivo final de esta llamada suele ser el concertar una cita entre ambos. Por supuesto, este tipo de prácticas es uno de los mayores caldos de cultivo para el enjo kosai (ver más arriba).
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Son pequeños cubículos privados en los que el cliente puede ver una película por un coste situado entre los 1000 y 1500 yenes. El precio, además, suele incluir los pañuelos de papel.
Otras variaciones incluyen ver como una chica se quita la ropa mientras el cliente se masturba e, incluso, por un extra de unos 2000 yenes más puede venir otra empleada a masturbar al cliente. En cualquier caso, estas empleadas permiten ciertos toques íntimos, pero jamás se desprenden de la ropa.
También dentro de esta categoría se podrían encuadrar las pequeñas y sucias habitaciones que muchos clubes de strip-tease ponen a disposición de sus clientes, en las que se puede tener sexo con penetración con alguna de las bailarinas del club (casi siempre extranjeras).
La entrada en estos clubes no cuesta más de 5000 yenes y el sexo con la bailarina, unos 10.000 yenes.
Película de la actriz porno, Mai Kaoru. [Sólo los usuarios registrados pueden ver las fotografías y los links. ]
Lo que los japoneses llaman pink salons son locales especializados en sexo oral y son los negocios que están barriendo a las casas de baños, ya que los costes son realmente ridículos. Por ejemplo, un bono de tres sesiones de sexo oral no cuesta más de 6000 yenes.
Estos “salones” son muy similares a cualquier bar normal, pero con la particularidad de ser especialmente oscuros.
Cada cliente se sienta, y al cabo de un rato, una empleada se le acerca y le practica sexo oral. Al cabo de un tiempo, normalmente unos 10 minutos, se acerca otra empleada diferente para hacer exactamente lo mismo, y así sucesivamente hasta agotar el bono de sesiones que el cliente haya comprado.
En este tipo de locales, por un coste aproximado de 10.000 yenes, se puede conseguir la opción de sexo con penetración, que funciona de manera similar: una empleada se acerca al lugar donde está sentado el cliente y le hace el amor.
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Por supuesto, también hay prostitución “tradicional”, con mujeres que esperan en la calle a que pasen clientes potenciales, a los que decirles issho ni asobimasen ka, o traducido, “¿Jugamos juntos?”.
La mayoría de estas mujeres suelen ser tailandesas, aunque también hay chinas y japonesas, y suelen utilizar los love hotels que tanto proliferan en Japón como lugares para dar el servicio. Generalmente es el cliente el que paga la habitación.
Como ya hemos dicho, la gran mayoría de estas mujeres son extranjeras, generalmente del sudeste asiático, que huyen de sus países en busca de oportunidades.
Estas mujeres normalmente reciben un visado con la etiqueta “entretenimiento”, pero es bien conocido que muchas veces esta etiqueta es un eufemismo para referirse a “trabajadora sexual”. De hecho, alrededor del 80 por ciento de las mujeres asiáticas que entraron en Japón en la década de 1990 de forma legal tenían este tipo de visado.
En 1998 el número de mujeres extranjeras dedicadas a la prostitución rondaba las 150.000, casi la mitad de ellas filipinas y un 40 por ciento tailandesas.
En la gran mayoría de los casos de negocios relacionados con el sexo, ya sea ilegal o de legalidad dudosa, es la mafia japonesa o yakuza la que está detrás.
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El último grito en Spa nipón son los onsens (dícese de los baños típicos japoneses, donde la temperatura del agua está al límite para llegar al punto de hervir) para pies donde unos pececitos te comen las pieles muertas.
Tus pies quedan ideales.
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No es que sea un objeto sexual muy extraño un consolador, pero encontrarlo en máquinas expendedoras por lo menos a mi me sigue pareciendo extraño.
Y en cuanto a su uso, ignoro si sólo es para estimular el dedo o también se puede usar para la estimulación clitoriana/vaginal de la mujer. Estos japoneses son únicos para inventar :lol:
Máquinas expendedoras: [Sólo los usuarios registrados pueden ver las fotografías y los links. ]
Primer plano del consolador-dedo: [Sólo los usuarios registrados pueden ver las fotografías y los links. ]
Coño sabía que te gustaba lo oriental pero no lo frikazos que llegan a ser estos japos jajaja.
Me encanta!
Por cierto menudas jatas hay... la del mensaje del sábado 11 está tremendisísima.
Vaya que fallo, pensaba que con tanta información y lo de las fotos de los jugetitos que venden en Japon habias pasado hay las vacas, pero bueno estoy contigo el placer oriental tambien lo tenemos en Madrid, jejejeje.
Son mis preferidas (que por cierto hace tiempo que no visito).
En otro hilo se pretende hacer una quedada para cerrar un piso, habria que proponer uno de los nuevos chalets que proliferan de orientales, jejeje (que me voy del hilo).
"[Coño sabía que te gustaba lo oriental pero no lo frikazos que llegan a ser estos japos jajaja.
Me encanta!
Por cierto menudas jatas hay... la del mensaje del sábado 11 está tremendisísima.]"
Jajaja, claro tio, yo me descojono con las frikadas de los japoneses.
Mira, te pongo a otro monumento made in japan, te la dedico:
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Weeee!
Muchas agracias!
Coño esta es la Ramona pechugona, jijiji...
Por cierto, fotógrafo, le estoy diciendo a todo el mundo que soy el anteriormente conocido como Contreras porque ahora que cambié el nick ya no me reconocéis.